La Batalla de Tarqui 27 de Febrero de 1829

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La Batalla de Tarqui 27 de Febrero de 1829

A fines de 1828 el General José de La Mar, por recomendación de Simón Bolívar se hallaba de Presidente del Perú, invade nuestro país por las Provincias de Loja y Azuay, a la cabeza de 5000 soldados. En Saraguro (Loja) recibió el refuerzo de 3700 más, del General Agustín Gamarra. La Mar, que había nacido en Cuenca, demostraba así su ambición e ingratitud para su tierra que lo vio nacer.

El ejército del General Flores, se componía de 4600 hombres, el 27 de Enero de 1829 el Mariscal Antonio José de Sucre asumió el mando y trató hasta el último de lograr un arreglo pacífico, considerando que eran naciones hermanas de la América y que habían luchado juntos para librarse del yugo español. La Mar sólo aprovechó estas conversaciones y traidoramente intentó dar un golpe a las tropas de Sucre. En los días siguientes los dos ejércitos se movían en busca de posiciones más ventajosas, hasta que al amanecer del 27 de febrero de 1829, a las 7 de la mañana se inició la batalla. Y Portete de Tarqui fue el escenario de una redención y afrenta.

La acción de armas del 17 de febrero de 1829 tiene 2 trayectorias de ataque; mar y tierra. Las posiciones de nuestras tropas eran magníficas, pues, Sucre se hallaba al norte en la llanura de Tarqui y el General Flores, con tres batallones se situó en el

Pórtete de Tarqui. El General Luis Urdaneta fue comisionado por Flores para atacar los puntos de avanzada del enemigo y se puso en marcha en compañía del Granaderos del cauca llegados de Guayaquil y 20 hombres del Yaguachl; temerariamente atacó al enemigo, demasiado superior en número, lo derrotó y lo persiguió hasta Saraguro en donde esperaban los de retaguardia peruana, éstos fueron comandados por el coronel Jiménez, que corrieron en la arremetida, sembrando el desconcierto; en su desordenada fuga cayeron centenares de prisioneros, aparte de los muertos y heridos, como también el armamento que fue tomado.

Se une el coronel José María Camacaro a las tropas de León y Urdaneta, en Saraguro atacan a los batallones peruanos. Ayacucho y número 8. Sucre retrocede hasta Nabón, y de allí marcha a Girón que era lugar de las aspiraciones de La Mar, porque no quiso tocar las malsanas regiones de Yungullla y del Río Girón. Sucre logra situar los batallones y un escuadrón en Pórtete de Tarqui, habiendo caminado la noche entra desde Narancay para amanecer viernes 27 de febrero.

El coronel colombiano José María Camacaro y su batallón Cedeño, que estaba a la vanguardia entablan combate, luego plegan al Caracas, el Yaguachi y el Rifles, no tarda en amargar al enemigo que no puede resistir a tan grade carga y de Inmediato suenan los clarines de triunfo. En la batalla los peruanos tuvieron 1500 muertos y 1000 heridos. Los ecuatorianos 154 muertos y 206 heridos.

Sucre satisfecho con estos triunfos envían un oficial de Estado Mayor, con el objeto de ofrecerle a La Mar medios para salvar el resto del ejército peruano, La Mar pide condiciones. Sucre ordena que cese la persecución al enemigo y que esas condiciones eran las que un ejército vencedor Impondría a un pueblo vencido, pero los subterfugios y la mala fe del Invasor como en 1941, no acepta a pesar de una flagrante derrota; a las 5 de la mañana del 28 de febrero de 1829, La Mar solicitó la suspensión de hostilidades, a las 10 de la mañana se reunieron al frente de Girón hoy la Casa de los Tratados; el General Flores y O'Leary, por Colombia; Garamarra y Orbegoso, por el Perú, firman el Tratado de Girón.

En el histórico escenario de esta gran batalla se levanta un obelisco como recuerdo de la indescriptible victoria de las fuerzas grancolombianas, cuyos soldados conquistaron un espléndido triunfo, necesario para mantener la dignidad nacional; no obstante este hecho glorioso de la participación del soldado ecuatoriano, el Perú a través de los tiempos ha mantenido el derecho de la fuerza; pero el Ecuador, en cambio, se impondrá con la fuerza del derecho porque no pueden ser violados sus sagrados territorios heredad de nuestros antepasados que entregaron con su vida y su sangre, Inteligencia y valor.

La Historia

El 15 de julio de 1821, se juró en Lima la independencia peruana, proclamada por José de San Martín en la Plaza de Armas, el 28 de julio. Sin embargo en la Sierra Central y en el Sur los realistas seguían como dueños del territorio. La liberación definitiva del territorio peruano fue merced a la acción de Bolívar, que al mando del ejército de la Gran Colombia, necesitaba terminar con la amenaza realista que existía en ese lugar.
Una vez lograda la independencia peruana de los españoles, un grupo de peruanos influyentes decidió que también era momento de emanciparse de la influencia de la Gran Colombia y aprovecharon el alejamiento circunstancial de Bolívar de Lima, en 1826, para cumplir su propósito, que era además, el de sumar a su estado, el territorio de la nueva República de Bolivia, el Departamento de Azuay y a la ciudad de Guayaquil.
right0En 1827, la presidencia del Perú fue ejercida por el general José de La Mar, y éste concretó las aspiraciones anteriores. El 3 de julio de 1828, Simón Bolívar, ante esta actitud expansionista, declaró la guerra a los peruanos. Tras ser infructuosos los acuerdos por vía diplomática, realizados por Daniel Florencio O´Leary, Ministro Plenipotenciario, cuyos poderes fueron rechazados por Perú.
Este último país, armó dos ejércitos, uno con destino a Bolivia, y otro hacia Ecuador.
Loja fue tomado por las fuerzas de la Mar, el 28 de noviembre de 1828, con 5.000 hombres. Allí reforzó sus tropas con 3.700 efectivos, aportados por el general Agustín Gamarra, y luego se apoderó del departamento de Azuay, y de Guayaquil.
15240697230Antonio José de Sucre que había renunciado a la presidencia de Bolivia, se dirigió a Quito, para ponerse al mando de las tropas, cuyo cargo había adquirido el 27 de enero de 1829, y unir sus fuerzas a las del gobernador de Ecuador, Juan José Flores, que contaba con 4.700 hombres, estableciéndose en las proximidades de Cuenca, localidad que también había sido ocupada por los peruanos.
Primero se produjeron las batallas de Saraguro, Oña, Nabòn, Girón, Narancay y luego el 27 de febrero de 1829, en el Portete de Tarqui, donde se había apostado el general Flores (Bolívar estaba en la llanura de Tarqui, al norte).
Ëste fue el escenario de un encuentro decisivo, donde al principio predominó la confusión, luchando en ciertos momentos batallones del mismo bando, entre sí. Pero la mejor organización y la lucha conjunta favorecieron el triunfo de la Gran Colombia, formada por los batallones Cedeño, que iba a la vanguardia, comandado por el coronel José María Camacaro, seguido por el Rifles, el Caracas, el Quito y el Yaguachi, que completaban las tropas. El ejército peruano no logró unidad en sus batallones Pichincha y Sepita, que fueron vencidos en forma separada.
El saldo fue de mil quinientos muertos y casi la misma cantidad de heridos para los peruanos, mientras los ecuatorianos no alcanzaron ni al 20 % de esa cifra.
El Tratado de Girón, firmado por el General Flores y Daniel Florencio O´Leary por Colombia; y Garamarra y Orbegoso, por el Perú, impuso a Perú la renuncia de los territorios ocupados, pero el problema más grave era Guayaquil que La Mar se negaba a devolver.
La cuestión se resolvió cuando asumió el poder Agustín Gamarra por un golpe de estado que derrocó a La Mar. Guayaquil fue entregada el 20 de julio, y el Tratado firmado en Guayaquil del 22 de septiembre de 1829, estableció una comisión mixta para fijar los limites definitivos. El conflicto no se decidió totalmente ya que al poco tiempo la Gran Colombia se disolvió, sin precisar las líneas divisorias definitivas.
Antecedentes
-60960398145Tras la independencia definitiva del Perú, el país estaba en buena parte sometido al «protectorado» de Simón Bolívar, que controlaba estrechamente sus asuntos. Además, todavía estaba acantonada en Lima la 3ª División del ejército colombiano que había colaborado en la independencia. Bolívar hubo de abandonar Lima en 1826, para intentar solucionar los graves problemas que se planteaban en la Gran Colombia. Este hecho fue aprovechado por destacados miembros del gobierno y el ejército peruano para eliminar la influencia colombiana, y poder incluir dentro del territorio nacional a la nueva República de Bolivia (el antiguo Alto Perú), así como el departamento colombiano de Azuay (correspondiente a la actual parte meridional del Ecuador, con capital en Cuenca), y la ciudad de Guayaquil, donde una parte influyente de la burguesía apoyaba la incorporación al Perú.
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En junio de 1827 las elecciones legislativas proclamaron presidente del Perú al general José de La Mar, nacido en Cuenca (Gran Colombia) pero que vivió en Guayaquil, puerto que desde 1803 había vuelto al Virreinato del Perú, con quien mantenía poderosas relaciones comerciales, por lo cual La Mar siempre se consideró peruano, nunca grancolombiano. La Mar organizó dos ejércitos, uno que se dirigió a Bolivia y otro hacia el actual Ecuador. Las negociaciones diplomáticas con Bolívar fracasaron, y en julio de 1828 comenzó oficialmente la guerra. El 28 de noviembre de 1828 La Mar penetró en territorio grancolombiano y ocupó Loja y prácticamente todo el departamento de Azuay; posteriormente, La Mar ocupó también Guayaquil tras haber sido rechazadas sus tropas en primera instancia por el general colombiano Juan Illingworth el 23 de diciembre de 1828, el cual decide evacuar la ciudad visto que se encontraba en inferioridad numerica a mas del hostigamiento por parte de los cañones de los barcos de guerra que bloqueaban Guayaquil, a la espera de refuerzos. El 19 de enero de 1829 se firma la capitulación de la ciudad de Guayaquil siendo esta ocupada por tropas peruanas. Ante la situación Antonio José de Sucre, entonces ya de vuelta a Quito, tras ser depuesto y obligado a renunciar la presidencia boliviana, y Juan José Flores, gobernador del departamento del Ecuador, concentraron el ejército del Sur de Colombia cerca de Cuenca para presionar a las tropas peruanas, que el 10 de febrero de 1829 habían ocupado Cuenca. El 4 de febrero de 1829 fueron atacadas por primera vez avanzadas del ejército peruano por tropas a cargo del general Luis Urdaneta, comisionado por Juan José Flores para atacar los puntos de avanzada del enemigo en Paquichapa siendo estos perseguidos hasta Saraguro, donde la vanguardia grancolombiana compuesta por Granaderos del Cauca, llegados de Guayaquil y 20 hombres del Yaguachi apoyados por la recién arribada compañía Caracas derrotó y disperso a un destacamento peruano compuesto por 1.300 soldados que había quedado de guarnición, siendo confiscada gran cantidad de armamento, posteriormente el pueblo de Saraguro fue incendiado en represalia por colaborar con el ejército invasor, el 27 de febrero tuvo lugar la batalla de Tarqui.
LA BATALLA
15240280670El día 14 de febrero el ejército peruano pasó a Yunguilla tras de salvar peligrosos desfiladeros en donde bien pudo ser atacado por Sucre con ventaja. El cuartel general lo establecieron en Surupali. El 15 continuó avanzando hasta la localidad de Lenta a 4 leguas de Girón y el 16 se arribaba a San Fernando. Sucre mientras tanto se movió hacia la explana de Tarqui, ubicando a la infantería en Narancay y a la caballería en Guagua-Tarqui a donde llegó el 18 manteniéndose en esa posición hasta el 26 de febrero. En esos días, Raulet retornó de su incursión en Cuenca y llegaron 700 de los dispersos de Saraguro. Con eso, las pérdidas en efectivos de es acción, quedaron reducidos a una suma sin mayor significación.
El día 22 se dispuso que incursionara sobre Girón y a continuación se ordenó que la División Norte al mando del general José María Plaza hiciera lo mismo. Tanto Plaza como Necochea se opusieron a esta orden, porque ponía a los 900 hombres más cerca de Sucre que del resto de los peruanos. Se le ofreció a Plaza que de inmediato le seguiría el resto del ejército. El valiente general al partir dijo: “si no se tratase de mi honor, pediría licencia. “El ejército sólo llego a Girón el 26 o sea dos días más tarde y se dio a Plaza una nueva orden de avanzar hasta el ejército peruano. Todo el ejército colombiano estaba en la planicie norte, muy cerca de Plaza.
El general Plaza tuvo plena conciencia de la imprudencia de esta acción y protestó, pero sintiéndose comprometido en su honor, obedeció como buen militar. Al llegar de noche al sitio de su destino, distribuyó como mejor pudo a su tropa, la que sólo tenía la munición que llevaba en sus cartucheras. No tenía ni caballería, ni artillería. Ya entrada la noche llegó Raulet con un contingente. Sería el gran sacrificado.
Veamos ahora lo que cuenta Sucre:
15240835660“El 24 ( de febrero) supe que una columna con dos batallones y un escuadrón enemigo al mando del general Plaza estaban en Girón. Juzgué que sería un fuerte reconocimiento, porque no me persuadí de que se avanzara sola esta división, pero el 25 hallándome con el general Flores, examinando por Tarqui la verdad, me informaron nuestros espías, que aún permanecía aquella en Girón y su ejército en San Fernando”..
Se refería Sucre, a la primera orden que recibió Plaza de que con 900 hombres avanzara sobre Girón. El mismo Mariscal de Ayacucho, expresa que no creía posible que esa división hubiera avanzado sola. Desde ese momento, Sucre busca atacar a esa división aislada. Continúa diciendo el mariscal de Ayacucho:
“El 26 resolví atacarla, y nuestros cuerpos, todos se pusieron en marcha a las tres de la tarde con tres mil seiscientos hombres de combate. Al comenzar nuestro movimiento, sobrevino una fuerte lluvia, que apenas nos permitió llegar a Tarqui a las 7 de la noche. Dando un descanso a la tropa, tuve partes que la división del general Plaza estaba en el Portete de Tarqui, a tres leguas de nosotros y que el resto del ejército peruano llegaría aquella tarde a Girón. Determiné dar una acción general”.
Como se puede apreciar, Plaza avanzaba hacia Sucre y se distanciaba del resto del ejército peruano. Todos los efectivos colombianos se le iban a ir encima para destruirlo en la ratonera a donde se había metido por orden superior. El pesimista pronóstico del general Plaza se cumplía.
Artículo principal: Batalla del Portete de Tarqui
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El uniforme de los granaderos de la batalla de Tarqui, actualmente guardia de honor del palacio presidencial de Quito.
Gamarra parece que ignoró todos los movimientos de Sucre, resultando inconcebible que hubieran fallado tanto sus sistemas de información. Algunos llegan hasta pensar en un pérfida traición del general en jefe del ejército peruano.
3053715281940La mañana del día 27 de febrero, y después de una marcha que duró toda la noche anterior, el mariscal Sucre consiguió situar tres batallones y un escuadrón al norte de la llanura de Tarqui en posición ventajosa, mientras esperaba la llegada de la 2ª División. La primera división colombiana de 1,600 hombres al mando del propio Sucre se adelantó para sorprender a la división Plaza. Las fuerzas contrarias se componían del escuadrón Cedeño y los batallones Rifles, Caracas y Yaguachi. A la vanguardia para dar un golpe de sorpresa despachó al escuadrón Cedeño, y a 150 hombres escogidos de entre los demás batallones. A las 4.37 de la mañana la 1ra. División hizo un alto en las proximidades de Portete, para permitir se les uniera la segunda división colombiana y la caballería.
Mientras tanto el grupo de vanguardia al mando del capitán Piedrahita, se tropezó con un grupo de reconocimiento peruano al mando del capitán Uría, trabándose un sangriento combate, del que salió con mayores pérdidas el contingente colombiano. Sucre oyó el fuego de fusilería y comprendiendo lo que pasaba, reorganizando las fuerzas grancolombianas (que totalizaban unos 4200 efectivos), aceleró su marcha y cayó mediante una hábil maniobra sorprendió a una avanzada del ejército peruano (de no menos de 900 efectivos) con todo el ejército colombiano sobre las fuerzas de Plaza. Consumidas las municiones en el ejército peruano, se defendieron con la bayoneta pero el enemigo con su caballería cargaba por todas partes el batallón Cedeño, comandado por el coronel José María Camacaro. Plaza trató de retirarse para unirse con el resto del ejército peruano ( que estaba muy lejos), y dispuso que el coronel Quiroz enfrentase a la caballería colombiana, para evitar que les cortasen la retirada. Fue un duelo desigual de infantes contra jinetes. Mientras tanto, Gamarra algo sabía o intuía, por que a las 2 de la madrugada tomando su caballo, partió con sus ayudantes a todo galope desde Girón hasta el Portete. En el camino se encontró con el destacamento de Quiroz, que luchaba fieramente contra la caballería enemiga. El general peruano, al darse cuenta de la situación se perturbó, pero no atinó a dar orden alguna.
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A las 3 de la madrugada, salió el ejército peruano en forma precipitada de Girón en auxilio de la división abandonada. Cuando a las 7 de la mañana La Mar llegaba a las inmediaciones de Portete, se encontró con los restos de la división en retirada desordenada. Ya los colombianos eran dueños de la posición peruana y el general Plaza mantenía una desesperada resistencia. Era ya muy poco lo que podía hacer, por lo cual los colombianos se lanzaron sobre los flancos de las fuerzas de La Mar, pero Gamarra no lo apoyó convenientemente y el general Cerdeña con el batallón “Pichincha”, se vio atacado por el “Yaguachi”, el “Caracas” y el “Cedeño”, por lo cual tuvo que retirarse con fuertes pérdidas. Mientras tanto ya Plaza había sido tomado prisionero con numerosos oficiales de la 1ra. División y el coronel Raulet había muerto. Gamarra ordenó que el comandante Salaverry, con una columna de “Cazadores”, trepase el cerro que domina el desfiladero, pero en la acción se encontró con los dispersos de la División Plaza que le quitaron libertad de movimiento, por lo cual tuvo que desistir. Lo estrecho del terreno impedía la libertad de movimientos, y la tercera división no podía entrar en acción porque se lo impedía la segunda que estaba combatiendo.
27108151081405Fue entonces, que Gamarra le manifestó a La Mar que ya no valía la pena tratar de ganar la posesión de Portete de Tarqui, porque la división Plaza había sido batida y que lo aconsejable era retirarse, hacia Girón. A pesar de todo, las experimentadas tropas colombianas consiguieron desorganizar los diversos batallones peruanos separadamente. El general Flores, mientras tanto, consiguió superar los bosques que le separaban del enemigo, y organizar un ataque conjunto de los diversos batallones. Esta última ofensiva selló el resultado de la batalla. de un combate de media hora fueron vencidos los peruanos 27 de febrero de 1829. Fue un revés para los peruanos, no fue una derrota decisiva, pero al no producirse un encuentro o batalla campal entre ambos ejércitos, que se aferraron a sus posiciones.Pero también el movimiento de repliegue tenía sus riesgos, porque sobre ellos podía lanzarse toda la caballería colombiana.[5]
La misión fue encomendada el engreído coronel O´Leary, que se dispuso cortar la retirada a la segunda división. Entonces Necochea, tomando jinetes del Húsares, salió a enfrentarlos. Sin ninguna victoria de ambos ejercito, porque la caballeria del mariscal Necochea (heroe de Junin) a la infanteria grancolombiana destroso, luego los peruanos destrozaron al contingente de caballería así como a los refuerzos de infantería que habían acudido en su auxilio. Huyendo hacia la ventajosa posicio de Sucre. Destacandose el coronel Domingo Nieto, durante la batalla del Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829), encabezó una acometida de los húsares para contener el ataque de la caballería grancolombiana y ante ambas fuerzas. Fue en estos momentos en que se produjo aquel famoso desafío del coronel peruano Nieto con el coronel colombiano Camacaro que se le consideraba el más diestro en el manejo de la lanza. Donde, el coronel Domingo Nieto sostuvo un combate singular con el comandante José María Camacaro, En el enfrentamiento resultó atravesado Camacaro. En esta contienda se realizo para ahorrar polvora ambos ejercito, que adolecian tamto grancolombiano y peruano. Al ejército peruano lo integraban 3.300 soldados en campo de batalla y 1200 emplazado en Guayaquil, en espera de refuerzo de Gamarra con un ejercito de 1200 soldados, que provenia del sur del Perù. El ejercito grancolombiano contaba superior numero de 4.200 sodados y mas una cantidad de reserva. El combate duró media hora en el Portete de Tarqui, donde se cubrió de gloria el ejército gran colombiano, segun Sucre y Bolivar, pero la version peruana, pusieron en raya al ejercito de Sucre y Flores, el 27 de febrero de 1829.
Cambio de guardia del Regimiento de Caballería "Glorioso Húsares de Junín" Nº 1 - Libertador del Perú
mientra el ejercito peruano se replegaro, para reagruparse con el gruezo ejercito de La Mar y tomaron su posecion para un nuevo ataque colombiano. Eso permitió a la segunda división llegar a los llanos y formar muy disciplinadamente, lo mismo que la tercera. El grueso del ejército grancolombiano consideró prudente conservar su posición, no hacer ningún intento de persecución. mientras que el peruano logró replegarse en orden y formar sus divisiones en la llanura con los restos de toda su caballería y artillería a la salida del desfiladero. Los peruanos en perfecto orden de batalla, no fueron molestados.
91440595630Sucre no satisfecho con esta batalla pero consciente que La Mar aun ocupaba Guayaquil y Cuenca, Sucre envío un parlamentario para negociar y se le contestó que enviara sus propuestas por escrito. En respuesta comisionó al general Heres y al coronel O´Leary. La Mar envió por su parte a Villa y al general Orbegoso. A poco de iniciadas las conferencias se suspendieron por las exageradas demandas del mariscal de Ayacucho. Con victoria o sin ella los nuestros demostraron que mantendrían en alto su bandera. A su regreso se dice que Orbegoso tuvo un fuerte altercado con Gamarra, que Gamarra se declaró partidario de la paz a todo trance.[6]
El comienzo de una aparente victoria grancolombiana se debió en buena parte al enfrentamiento con un ejército de avanzada peruano por separado del batallón del ejército peruano, que actuó de forma unitaria y aislados de los batallones, pero gracia a la actuacion de la caballeria peruana ( husares de Junín ) freno ala infanteria y caballeria grancolombiano.
La Version De Sucre y El Padre Vargas Ugarte
En su informe, el general Sucre expresa : “Destruido el ejército peruano y mientras se aclaraban nuestros flancos; mande un oficial del estado mayor donde el general La Mar que con sus restos de infantería, con toda su caballería y artillería se hallaba situado en la llanura al salir del desfiladero, a ofrecerle una capitulación que salvara sus reliquias.
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Luego expresa: “Se suspendió en tanto la persecución, cuando el enemigo había perdido entre muertos, heridos, prisioneros y dispersos más de 2,500 hombres, incluso 60 jefes y oficiales y dejado por despojo multitud de armamento, cajas de guerra, banderas, vestuario, etc. El campo de batalla era un espectáculo de horror: 1,500 cadáveres de soldados peruanos habían expiado en Tarqui, las ofensas hechas por sus caudillos a Colombia y al Libertador y tal vez los crímenes del 2 de agosto de 1810 en Quito”.
Sigue informando Sucre: “Esta mañana (el 11 de marzo), se han puesto en retirada desde Girón como 2,500 hombres del ejército peruano, resto de 8,400 que ellos mismos confesaron espontáneamente haber introducido en territorio de Colombia y no vaciló en asegurar a V.E. que en el estado de desmoralización e indisciplina en que esta derrota va poniendo las reliquias de nuestros invasores, apenas 1,000 repasarán al Macará”.
Sólo existen en el ejército de Sucre 154 muertos y 206 heridos.
En cuanto al lado peruano de un contingenre de 8,400 soldados, entre muertos, heridos, prisioneros y dispersos perdieron 2,500 y que solo les quedaban 2,500.
Los peruanos a pesar de su gran superioridad numérica no lograron derrotar a los bravos Gran colombianos.
5715603250El padre Vargas Ugarte da cifras en cambio dece que los peruanos tuvieron 350 muertos, lo que sin duda es una cifra alta, pero nunca los 1,500 que habla Sucre. Además unos 500 heridos y 300 prisioneros. Es decir 1,150 soldados, aún cuando muchos de los heridos no eran graves y volvieron a reintegrarse a sus cuadros.
Los colombianos según Vargas Ugarte tuvieron 260 muertos y 400 heridos, o sea 660 bajas, es decir la mitad de los peruanos. Pero en realidad habían muchas más bajas en el ejército colombiano que no las mencionaba ni Sucre ni Vargas Ugarte que fueron 600 desertores tras la acción de Tarqui. Esto si lo conoció Bolívar y siempre lo mencionó. Por lo tanto las pérdidas de Sucre eran parecidas a las peruanas y en tal condición no podía correr el riesgo de comprometerse en una nueva acción bélica pues sabía que podía tener más desertores.
Algún tiempo después, en declaraciones dadas por el historiador colombiano, José Domingo Espinar que se publicaron en Bogotá, decía: “ Los peruanos muertos pasan de 2,000 porque no se dio cuartel: los colombianos perdieron 400 hombres y 600 reclutas desertaron de tal manera que quedamos reducidos a 2,600 hombres”.
En lo de 2,000 hay siempre exageración, pero fue cierto que los colombianos mataron a muchos heridos y prisioneros. El general Urdaneta fue el que más se extremó en las venganzas, mandando a fusilar a muchos prisioneros y hasta trato de asesinar en persona al general Plaza. Llegó su sevicia a tal extremo que ordenó que cortasen la cabeza al coronel Raulet y la enviaran en exhibición a Cuenca.
Consecuencias
El resultado de la batalla hizo que La Mar y Sucre conversaran, firmando el Tratado de Girón.
Las fuerzas peruanas se habrían de retirar de la provincia del Azuay y abandonar todas las plazas ocupadas.
Durante cinco meses la guerra se estabilizó pues la Marina de Guerra del Perú aun continuaba dueña del mar y el ejército grancolombiano no se hallaba en condiciones de intentar recuperar Guayaquil. Finalmente el mismo Bolívar se había desplazado hacia el sur para dirigir la campaña para recuperar el puerto.
La Mar consideró vejatorio que Sucre ordenara se erigiera en el campo de batalla una columna en la que se leería en letras de oro lo siguiente:
“El ejército peruano de ocho mil soldados que invadió la tierra de sus libertadores fue vencido por cuatro mil bravos de Colombia el veinte y siete de febrero de mil ochocientos veinte y nueve”.[7]
Esto hizo que La Mar protestara en carta que dirigió a Sucre desde Gonzamaná y suspendió el Convenio de Girón hasta que se retiraran las injurias, estando dispuesto a renovarlo si se corregían los yerros señalados. Aunque Bolívar con burla los calificó de “quejas de vieja”, La Mar estaba dispuesto a continuar la guerra en caso que no se hicieran los desagravios correspondientes, pues aun tenia ocupado Guayaquil; pero fue entonces cuando un grupo de oficiales peruanos lo apresaron en Piura, la noche del 7 de junio de 1829 en nombre del mariscal Agustín Gamarra.
La guerra acabó inesperadamente con el Golpe de estado por parte de Agustín Gamarra y otros jefes peruanos en Lima que derrocaron a La Mar.
El nuevo gobierno de Agustín Gamarra el 10 de julio de 1829 firma el Armisticio de Piura y es ratificado por Simón Bolívar el 15 julio de 1829, dándose en efecto la evacuación de tropas peruanas en Guayaquil el 20 de julio de 1829. Dicho armisticio respetó los derechos del Perú sobre los territorios de Tumbes, Jaén y Maynas, a los cuales jamás consideró “territorios grancolombianos”[8]
El 22 de septiembre de 1829 se firmó el tratado de paz Larrea - Gual en Guayaquil y se preparó una comisión mixta para fijar definitivamente los límites entre ambos países.
BIBLIOGRAFIA
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_Portete_de_Tarqui
http://www.sisepuedeecuador.com/noticias/nacionales/5462-dia-del-civismo-la-batalla-de-tarqui.html
http://www.laguia2000.com/peru/la-batalla-de-tarqui

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