Día del Himno Nacional del Ecuador

lamina Dia del Himno Nacional 26 noviembre Ecuador antonio neumane juan leon mera

Los himnos son composiciones poéticos-musicales de origen muy antiguo, cuyo objetivo principa fue el de honrar a las divinidades, a los heroes y a las fuerzas de la naturaleza. Posteriormente adquirieron carácter religioso como alabanza a Dios, y finalmente político y social, y se enriquecieron con los ideales patrióticos y de independencia nacional; fue así que,coincidiendo con los acontecimientos históricos, nacieron los himnos nacionales, entre los cuales el más antiguo es el japónes, cuya música se remonta al siglo VIII, y el más popular, el frances, llamado "La Marsellesa", compuesto en 1792 por Rouger de Lisle, no como un himno nacional sino como una canción dedicada a la ciudad de Marsella.

En el caso de Ecuador, la historia de su Himno Nacional se remonta al año 1830, cuando al crearse la Republica el Gral, Juan José Flores - Presidente del nuevo Estado- encargó al poeta guayaquileño don José Joaquín de Olmedo que escribiera una letra con tal proposito.

La obra de Olmedo, publicada en el año de 1834, en su primera estrofa decía:

"Saludemos la aurora del día
para Quito la gloria inmortal,
en que osado Pichincha, el primero,
proclamó libertad, libertad".




Esta letra patriótica no recibió e favor del público, por lo que el propio Gral. Flores, en 1838 escribió una que en su primera estrofa dice:




Ceñidos de laureles
hagamos resonar
independendica y leyes;
reposo y libertad,
y en la guerra y la paz
independencia o muerte.
O muerte!
o libertad!

Tampoco esta letra gustó a los ecuatorianos, y al igual que la anterior, no fue tomada en cuenta.

El asunto del Himno Nacional fue olvidado durante varios años, hasta que en 1865. el Dr. Nicolás Espinoza Rivadeneira, Presidente de la Cámara del Senado, solicitó a don Juan León Mera, Secretario de la misma, la creación de una canción patri{otica que sea digna de ser considerada como Himno Nacional del Ecuador. "Mera aceptó de buen agrado, y la historia relata que en la noche del 15 de noviembre de 1865, escribió la hermosa letra de nuesto Himno Nacional, la misma que, sometida al conocimiento del Congreso Nacional, tuvo aceptación y aprobación unánime" (Galo S. Román.-Ecuador: Nación Soberana, p.166)

Ese mismo año, el violinista argetino señor Juan José Allende - que servía en el ejército ecuatoriano-, presentó una partitura musical para el Himno Nacional, pero fue rechazada por el Congreso. De inmediato la letra fue envida a Guayaquil donde vivía el notable músico y compositor don Antonio Neumane, para que é creara una música acorde a las exigencias de una canción nacional.Poco tiempo después Neumane entregó sus partituras, y en 1869 el Congreso Nacional las aprobó definitivamente como la música del Himno Nacional del Ecuador. El Congreso Nacional, por decreto del 29 de septiembre de 1948, sancionado por el Presidente Constitucional de la República, señor Galo Plaza Lasso, oficializó el uso del Himno Nacional del Ecuador, con la letra de Juan León Mera y la música de Antonio Neumane.Ese mismo año, el Congreso decretó la intangibilidad del himnoy declaró el 26 de noviembre como su día oficial.

¡Salve, oh, Patria! es el Himno Nacional de la República del Ecuador consta de 6 estrofas y un coro, de las cuales únicamente se cantan la segunda estrofa y el coro. Su letra fue escrita por Juan León Mera y su música fue compuesta por el compositor francés Antonio Neumane. El himno tuvo algunos proyectos de reforma hasta alcanzar su fijación definitiva e intangibilidad desde que fue oficialmente adoptado en 1866.

Es la composición musical patriótica que representa al país y que, junto con la bandera y el escudo, tiene la categoría de símbolo patrio.

CORO

¡Salve, oh Patria, mil veces! ¡Oh Patria!
¡gloria a ti! Ya tu pecho rebosa,
gozo y paz, y tu frente radiosa
más que el sol contemplamos lucir.

I
Indignados tus hijos del yugo
que te impuso la ibérica audacia,
de la injusta y horrenda desgracia
que pesaba fatal sobre ti,
santa voz a los cielos alzaron,
voz de noble y sin par juramento,
de vengarte del monstruo sangriento,
de romper ese yugo servil.

II
Los primeros los hijos del suelo
que, soberbio, el Pichincha decora
te aclamaron por siempre señora
y vertieron su sangre por ti.
Dios miró y aceptó el holocausto,
y esa sangre fue germen fecundo
de otros héroes que, atónito el mundo
vio en tu torno a millares surgir.

III
De esos héroes al brazo de hierro
nada tuvo invencible la tierra,
y del valle a la altísima sierra
se escuchaba el fragor de la lid;
tras la lid la victoria volaba,
libertad tras el triunfo venía,
y al león destrozado se oía
de impotencia y despecho rugir.

IV
Cedió al fin la fiereza española,
y hoy, ¡oh Patria!, tu libre existencia
es la noble y magnífica herencia
que nos dio el heroísmo feliz:
de las manos paternas la hubimos,
nadie intente arrancárnosla ahora,
ni nuestra ira excitar vengadora
quiera, necio o audaz, contra sí.

V
Nadie, oh Patria, lo intente. Las sombras
de tus héroes gloriosos nos miran,
y el valor y el orgullo que inspiran
son augurios de triunfos por ti.
Venga el hierro y el plomo fulmíneo,
que a la idea de guerra y venganza
se despierta la heroica pujanza
que hizo al fiero español sucumbir.

VI
Y si nuevas cadenas prepara
la injusticia de bárbara suerte,
¡gran Pichincha! prevén tú la muerte
de la Patria y sus hijos al fin;
hunde al punto en tus hondas entrañas
cuanto existe en tu tierra, el tirano
huelle sólo cenizas y en vano
busque rastro de ser junto a ti.