Las Carabelas del Descubrimiento America



Historia

A finales del Siglo XV, los Reyes de España (Fernando de Aragón e Isabel de Castilla) apoyaron al navegante Cristóbal Colón en su proyecto de llegar a los países de Asia oriental por el occidente de la Península Ibérica. Su travesía se inició junto a 90 hombres que embarcaron a bordo de tres carabelas (La Pinta, La Niña y La Santa María) y finalmente terminó con el descubrimiento de un nuevo territorio (América), que propició la proyección española hacia el Atlántico. De esta manera, Colón se convirtió en el primer almirante, virrey y gobernador de las nuevas tierras que volvió a visitar en otros tres viajes antes de su muerte (que ocurrió el 20 de mayo de 1506, hace casi 500 años).

Cristóbal Colón dispuso de tres carabelas con tripulaciones pequeñas para su viaje hacia América. Los ciudadanos de Palos de la Frontera entregaron la Pinta y la Niña como castigo por saquear barcos portugueses en tiempos de paz.

El primer viaje de Colón salió del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 y los tripulantes de las carabelas eran expertos navegantes de la zona que conocían el Atlántico de viajar a Canarias y a Guinea. Llegaron a la Isla de Guanahaní (Bahamas) el 12 de octubre y descubrieron también Cuba y La Española. A su regreso, fue recibido triunfalmente en Barcelona

La Carraca, la Nao y la Carabela

Durante el siglo XV surgieron una serie de barcos de vela robustos y de fácil maniobrabilidad que permitieron pasar de la navegación de cabotaje a la de altura. Todos ellos pertenecían al tipo de barco redondo, corto de eslora y de perfil mazacote.

Existían tres clases, diferenciadas fundamentalmente por el tamaño.

La Carraca

El mayor, era de alto bordo y podía cargar más de mil toneladas; su aparejo se componía de tres palos y el bauprés.

La Nao

Era un barco intermedio, con una capacidad de entre 200 y 300 toneladas y que podía utilizarse tanto para el comercio como para las empresas de exploración y descubrimiento.

La Carabela

La menor, sólo cargaba cien toneladas y era particularmente útil para navegaciones rápidas.

Carraca, Nao y Carabela no podían moverse a remo y su maniobrabilidad residía en la adecuada combinación de velas: de los pesados buques nórdicos tomaron la vela cuadrada, buena para navegar con viento de popa, y de los árabes la vela triangular, que aprovechaba el viento de costado.

Al aumentar el transporte de mercancías en grandes cantidades, los fletes se abarataron y pudieron establecerse rutas más directas, sin tantas escalas. Fue desarrollándose así una forma de navegar en la que el conocimiento de los vientos y corrientes y de sus variaciones estacionales adquiría mayor importancia.

Siempre se habló de tres carabelas pero realmente La Santa María era una nao o "carraca" y no una carabela, había sido construida en los Astilleros de Palos pocos años antes del primer viaje.

La Pinta

La Pinta (barco) fue una de las dos carabelas que usó Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492.

Su nombre hizo pensar a algunos historiadores que pertenecía a la familia Pinto, pero en realidad fue alquilada a los armadores Gómez Rascón y Cristóbal Quintero, que fueron en ella a América como marinos, por lo que probablemente su verdadero nombre fuera "La Pinta (barco)". Era una Carabela nórdica de velas cuadradas con un velamen muy sencillo. Los palos de trinquete y mayor iban aparejados con una vela cuadrada de grandes dimensiones, en tanto que el palo de popa, llamado mesana, portaba una vela latina, de las tres era la más velera y con frecuencia tenía que esperar a las otras dos durante el histórico viaje.

La Niña

La Niña (barco) propiedad del patrón Juan Niño que fue alquilada por la familia Pinzón para su negocio de transporte de mercancías y luego puesta a disposición de Colon. En el primer viaje fue patroneada por Martín Alonso de Pinzón.

Fue una de las dos Carabelas que usó Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492, fue construida en los antiguos astilleros del Puerto de la Ribera de Moguer entre 1487 y 1490, en su botadura sobre el Río Tinto, la nave recibió el nombre de "Santa Clara" (en honor al Monasterio de Santa Clara de dicha localidad), aunque pasaría a la posteridad con el nombre de sus propietarios, los hermanos Niño.

La Santa María

La Santa María fue la única Nao y la más grande de las tres embarcaciones empleadas por Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492.

Propiedad y patroneada por Juan de la Cosa que fue su piloto en el primer viaje de Colon. Se dice que debió ser construida en Galicia pues la apodaban La Gallega. Era la mayor de las tres carabelas aunque no tan marinera como las otras dos.

Su nombre proviene de la Virgen de La Rabida, Santa María de los Milagros aunque solo figura como Santa Maria.

Travesía de las tres carabelas

El día 14 de febrero de 1493 a la altura de las Islas Azores se cruzaron con una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacer naufragar las embarcaciones. Con el pasar de las horas la violencia de la tempestad provocó la pérdida de contacto entre las carabelas y la tripulación de La Niña empiezan a temerse lo peor. En ese momento Cristóbal Colón, decidió echar en suerte el peregrinar en romería al Convento de Santa Clara como acción de gracias para superar tan difícil situación.

La embarcación La Niña atravesó el Atlántico en el viaje descubridor capitaneada por Vicente Yáñez Pinzón, con Juan Niño como maestre y pilotada por Sancho Ruiz de Gama. Tras el hundimiento de la carabela Santa María, se convirtió en la nave capitana de la expedición.

El 25 de septiembre del mismo año formó parte de la flotilla del segundo viaje de Colón. Ya en las nuevas tierras, partió como capitana de un viaje de exploración en el que se descubrieron Jamaica y la Costa sur de Cuba.
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