Regimen plutocratico del ecuador

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Entre 1912 y 1925 la burguesía bancaria, agroexportadora y comercial del litoral tomó el control del Estado ecuatoriano

La plutocracia ecuatoriana

Se conoce como plutocracia al predominio de los más ricos en el gobierno de un Estado. En el caso ecuatoriano, se refiere al dominio del Estado que alcanzaron los sectores poderosos de la Costa que, a través de la exportación de cacao, habían consolidado importantes fortunas ligadas también al comercio y la banca. Desde inicios de la Revolución Liberal las decisiones económicas estaban en manos de este sector y, conforme el Estado acrecentaba sus deudas con la banca guayaquileña, el predominio de estos sectores fue mayor. Las instituciones más influyentes y representativas de la plutocracia eran el Banco Comercial y Agrícola y la Asociación de Agricultores de Guayaquil, que también agrupaba a comerciantes. A partir de la muerte de Alfaro y hasta 1925, el Estado ecuatoriano fue manejado por el liberalismo plutocrático, representado por una alianza entre el Banco Comercial y Agrícola y el placismo, para entonces ligado a la aristocracia serrana.

En 1912 Plaza inició su segunda presidencia en medio, todavía, de revueltas constantes. En Esmeraldas el coronel radical Carlos Concha revivió a las montoneras, exigió cambios en la propiedad de la tierra y en las relaciones laborales y llevó al país al borde de una nueva guerra civil. Para frenar estos brotes subversivos el gobierno contrajo nuevas deudas con la banca. Sólo mediante una dura represión Plaza pudo mantenerse en el gobierno, si bien la violencia no desapareció hasta después del fin de su mandato. El segundo gobierno de Plaza es recordado por una serie de medidas y leyes para proteger al Banco Comercial y Agrícola de la quiebra, pero que significaron una estafa para el país y desencadenaron una gran inflación. Una de estas leyes fue la Ley Moratoria.

Desde entonces, el Banco Comercial y Agrícola empezó a incidir no sólo en la política económica, sino también en las elecciones presidenciales y parlamentarias, garantizando el triunfo de sus candidatos a través del fraude y la manipulación electoral. De esta manera se sucedieron los gobiernos de Alfredo Baquerizo Moreno (1916-1920), José Luis Tamayo (1920-1924) y Gonzalo Córdova (1924-1925), quienes además contaron con congresos afines.

La matanza obrera de 1922

La llegada de Tamayo al poder coincidió con el impacto más grave de la caída de las exportaciones cacaoteras. La inflación crecía sin control y el sucre sufrió constantes devaluaciones. Aumentaba el desempleo. Tamayo defendió los intereses de la plutocracia dominante y trasladó el peso de la crisis a los sectores medios y a los trabajadores, quienes empezaron a protestar masivamente y a organizarse en reclamo de sus derechos. El socialismo había empezado a definirse como la base ideológica de las nuevas movilizaciones sociales.

En noviembre de 1922, los trabajadores paralizaron el puerto de Guayaquil con una gran huelga. El 15 de noviembre el ejército y la policía masacraron a los huelguistas y lanzaron cientos de cadáveres al río. Esa fecha marcó el inicio de la lucha de los trabajadores ecuatorianos por sus derechos. A partir de entonces, toda protesta social fue duramente reprimida. En 1923, en la hacienda Leito, en Tungurahua, se produjo la dura reprimenda a los campesinos huelguistas.

Nuevo panorama político

La crisis política de 1920 trajo cambios importantes en la práctica y la cultura política del país. Uno de ellos es el desarrollo de corrientes intelectuales de izquierda entre pensadores liberales que observaban las contradicciones no resueltas de la sociedad ecuatoriana. Las ideas socialistas encontraron terreno fértil en las emergentes capas medias de la sociedad, que crecieron con el auge cacaotero, el fortalecimiento del Estado, el laicismo y las anunciadas reformas de la Revolución Liberal, formando una corriente cultural de dimensión nacional.

Se vivía un ambiente politizado en el que aparecieron nuevas formas de participación y nuevos actores sociales, como los obreros y las clases medias. Junto a las viejas tendencias, convertidas en partidos políticos -el Liberal y el Conservador-, apareció una izquierda socialista en representación de los trabajadores y de ciertos sectores medios. En 1926, con el impulso de la Revolución Soviética, nació el Partido Socialista Ecuatoriano. En él confluyeron fuerzas y tendencias bastante diversas. Una división de este partido dio origen, a inicios de los años 30 del siglo XX, al Partido Comunista del Ecuador. El socialismo abrió el debate político y lo hizo ir más allá del enfrentamiento entre el laicismo y el clericalismo e introdujo con fuerza el debate sobre los derechos sociales y organizativos del pueblo.

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