Lámina Nutrientes Minerales

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Un nutriente es el material que necesitan las células de un organismo para producir la energía empleada en las funciones de crecimiento, reparación y reproducción, metabolismo, entre otras. Los alimentos son sustancias que proporcionan a los seres vivientes materia y energía; es decir, las sustancias que se encuentran en los alimentos y que son necesarias para cumplir con las funciones vitales de los organismos, son conocidas como nutrientes. Entre los nutrientes orgánicos se encuentran los carbohidratos, que constituyen la principal fuente energética inmediata del organismo y pueden almacenarse como sustancias de reserva, están en alimentos como frutas, papa, maíz, arroz, etc. Los lípidos o grasas, los cuales son fuentes de energía mayores a los carbohidratos y protegen a los órganos contra los golpes, están en aceites, mantequillas, etc. También se hallan las proteínas, que están formadas por aminoácidos, se utilizan en la reparación de tejidos y órganos del cuerpo, y son una fuente energética de emergencia, se encuentran en productos lácteos, carnes, huevos, etc. Y por último, las vitaminas que son sustancias orgánicas de muchos alimentos, indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo y prevención de enfermedades, están en las frutas, vegetales, leche, etc. Cabe resaltar, que una buena salud requiere de una combinación de estos alimentos, conocida por nosotros como dieta balanceada. Calcio, Fósforo y Magnesio El 99% del calcio y el 80% del fósforo del cuerpo se encuentran en el hueso y los dientes El magnesio es el segundo mineral en abundancia dentro de las células, después del potasio. El 60% del contenido total de magnesio en el organismo se encuentra en el hueso combinado con el calcio y el fósforo, el 26% del magnesio total se encuentra en el músculo y el resto en tejidos blandos y fluidos corporales como jugos gástricos y suero (también en forma libre y en forma combinada con proteínas). b) Sodio, Potasio y Cloro Estos minerales están distribuidos en todos los tejidos y fluidos corporales, siendo el sodio y el cloro principalmente extracelulares y el potasio el principal mineral intracelular. Son absorbidos ampliamente en el tracto intestinal, y eliminados por orina, sudor y heces. Regulan cuatro funciones importantes: distribución y balance de agua corporal, equilibrio osmótico, balance ácido-base y la excitabilidad muscular. Fuentes de Sodio, Potasio y Cloro Son alimentos ricos en sodio y cloro la sal de mesa, la leche y sus derivados, margarina, carnes y pescados salados, ahumados y conservas, mariscos, embutidos y alimentos preparados, y pan blanco. Tienen alto contenido en potasio las frutas, cereales, vegetales y legumbres, pero el cocinado de estos alimentos disminuye su concentración. Hierro En el organismo se encuentran de 2 a 5 g de hierro. Un 60% en los glóbulos rojos formando parte de la hemoglobina, un 30 % es almacenado en el hígado, bazo y médula ósea en forma de hemosiderina y ferritina, un 5% en el músculo formando parte de la mioglobina, y el resto en diferentes sistemas y transportado en sangre en la transferrina. El hierro interviene también en la función inmunológica mediante mecanismo no bien conocidos, y parece que es muy importante en el estado cognitivo (atención, aprendizaje y memoria). Las principales fuentes de hierro son de origen animal (carne, pescado y aves) a excepción del huevo y la leche; los alimentos vegetales como legumbres y espinacas, también contienen hierro pero en una forma menos absorbible. Zinc El cuerpo humano contiene 2-3 g de zinc, sobre todo en hígado, páncreas, riñón, hueso y músculos, y con alta concentración en ojos, piel y faneras (uñas y cabello), próstata, y en los espermatozoides. El zinc es componente de muchas proteínas que intervienen en el crecimiento y reproducción celular, maduración sexual, fertilidad y reproducción; interviene también en la visión nocturna, la respuesta inmunológica, el apetito y el sentido del gusto. La carencia de zinc se caracteriza por alteración en la visión nocturna, lesiones cutáneas características, pérdida del gusto y el apetito, mala cicatrización de heridas y trastornos en la función reproductiva; en los niños puede dar lugar, además a trastornos del crecimiento. El déficit es más frecuente en situaciones que precisan un mayor aporte como en épocas de crecimiento, el embarazo o periodo de lactancia. Los productos animales son una buena fuente de importante de zinc, destacando las ostras, carne, hígado, huevos y la leche; las legumbres y cereales integrales aportan menos cantidad. Yodo El organismo contiene 20-30 mg de yodo. El 75% se encuentra en tiroides, donde es almacenado y utilizado para la síntesis de hormonas tiroideas. Se absorbe mejor cuando el yodo se encuentra en forma de yoduro (forma inorgánica). La única función conocida es la relacionada con la producción de hormonas tiroideas, y sus necesidades se ven incrementadas en la época de gestación, crecimiento (tanto intrauterino como postnatal), y en la lactancia. El déficit de yodo se caracteriza en el adulto con la aparición de hipotiroidismo y bocio. En la época intrauterina y postnatal, si el déficit es severo y prolongado, puede inducir cretinismo (hipotiroidismo, bocio, estatura corta y retraso mental); el déficit ligero de yodo puede provocar en los niños deterioro cognitivo y fracaso escolar. El exceso de yodo puede inducir alteraciones tiroideas (tanto hipertiroidismo como hipotiroidismo). Los alimentos marinos (pescados, mariscos y crustáceos, algas) son fuentes muy ricas de yodo. La mejor forma de garantizar un aporte adecuado de yodo en la dieta es la utilización de sal yodada (que contiene 75 mcg de todo por gramo de sal) o la yodación universal del agua de consumo. La utilización de sal yodada debe ser recomendada sobre todo en mujeres en edad fértil, gestantes, y en niños (favoreciendo su utilización en comedores escolares). Flúor El flúor se encuentra en el organismo formando parte de huesos y dientes, confiriendo resistencia y reforzando el esmalte dental frente a la caries. La principal fuente en flúor en la dieta es la utilización de agua fluorada y de alimentos procesados que utilizan agua fluorada; en los vegetales y frutas su cantidad es poco significativa, a excepción de las hojas de té. Otra fuente adicional de flúor proviene de los alimentos cocinados en recipientes de teflón (polímero que contiene flúor). La fluoración del agua es el método más eficaz y barato de asegurar una ingesta mínima de flúor, estando indicada cuando su concentración en el agua es menor de 0.7 mg/L (el nivel óptimo es 1 mg/L). La deficiencia de flúor ocasiona caries dental, y posible adelgazamiento de los huesos. El exceso de flúor puede inducir un cuadro de fluorosis, caracterizado por manchas y picaduras en los dientes permanentes, y excrecencias en la columna vertebral. http://www.infonutricion.com/clasificacion-nutrientes-minerales.html http://conceptodefinicion.de/nutriente/