La batalla del Pichincha 24 de Mayo de 1822

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 Batalla del Pichincha may 1822


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La América Hispánica había comenzado a transitar los pasos definitivos hacia su independencia. El virreinato de Nueva Granada había logrado su liberación luego de la batalla de Boyacá, donde Simón Bolívar venció a los realistas, y José de san Martín había hecho lo propio, al liberar Chile, y disponerse a independizar Perú.

En Guayaquil, el 9 de octubre de 1820, se produjo la liberación de esa localidad, que reunió un ejército de casi 2.000 hombres, y en un mes lo puso a disposición de la causa independentista. Triunfaron el 3 de noviembre de 1820, logrando emancipar Cuenca, pero al ser derrotados en
Huachi debieron replegarse.

En el mes de mayo de 1821, el general Antonio José de Sucre, fue enviado por Bolívar, a cargo de la presidencia de la República de Colombia, para ponerse al frente de las fuerzas que comandarían la liberación de la Real Audiencia de Quito. El objetivo de Bolívar era anexar esos territorios para formar su soñada Gran Colombia, con una América unida. Las tropas de Sucre comenzaron el avance, por Guaranda, en el mes de julio, con resultados no demasiado favorables, debiendo firmar un acuerdo con los realistas, el 19 de noviembre de 1821.

El próximo avance se produjo, con 1.700 hombres, en enero de 1822, cruzando los Andes hacia Cuenca, ciudad que se pretendía tomar para interceptar la comunicación entre Quito y Lima, impidiendo la llegada de los refuerzos que los realistas esperaban desde Pasto.

Antes, en Saraguro, se habían agregado los refuerzos que envió San Martín desde el Perú, compuestos por 1.200 soldados, chilenos, argentinos y peruanos. Personas de Guayaquil y de la Sierra, conformaron el batallón Yaguachi, pero también participaron en la campaña, algunos disidentes españoles, tropas de venezolanos y colombianos aportados por Bolívar, irlandeses, franceses, y sobe todo ingleses que formaron el batallón Albión. Se destacó la participación de grandes valores militares como el Coronel Morales, el General Mires, el Coronel Santa Cruz y el Coronel José María Córdoba. Cuenca fue tomada el 21 de febrero de 1822, incorporándose a la República de Colombia. El 21 de abril, lograron entrar en Riobamba. El 2 de mayo arribaron a Latacunga.

Los realistas se habían apostado en los caminos de montañas que permitían ingresar a Quito, en las lomas del Puengasí, pero Sucre evitó los enfrentamientos y comenzó a avanzar por caminos laterales alternativos, por las laderas del volcán Pichincha, en un camino difícil y anegado. Casi 3.000 hombres avanzaron en formación. Al frente iban los integrantes del Magdalena, integrado por 200 colombianos. Le seguía el ejército al mando de Sucre. En la retaguardia el batallón Albión, de británicos.

LA BATALLA

La Compañía de los Cazadores del Paya, que inspeccionaban la zona, se encontró a las 9,30 horas, del día 24 de mayo de 1822, con las fuerzas españolas. El combate recrudeció con la entrada en la lucha del batallón Trujillo apoyado por el Yaguachi. Melchor De Aymerich fue quien ordenó subir a la montaña para iniciar el ataque a sus 1.900 hombres. Su batallón más importante, el Aragón fue comisionado a subir a la cima del volcán para atacar por la retaguardia.

En el encuentro producido a una altura de 3.000 metros, lograron batir a los batallones Trujillo, al mando del coronel Andrés Santa Cruz, Piura (peruanos) y Yaguachi (ecuatorianos). El Paya arremetió contra el enemigo, con bayonetas, en lucha cuerpo a cuerpo, causándole algunas bajas, no demasiado decisivas. La batalla sembró de muertos el escenario montañoso. El abanderado patriota, el Teniente Coronel Abdón Calderón, de 18 años, alentó a las tropas durante todo en combate y en ello le fue la vida, al igual que había ocurrido con su padre, luchando contra los realistas años atrás. Luego de su muerte fue ascendido a Capitán.

Cuando todo parecía indicar que la batalla sería para los realistas entró en acción el Albión, que se había dispuesto por encima del Aragón realista, y lo atacó hasta destruirlo. Ayudaron también las fuerzas del Magdalena, al mando del Coronel Córdoba, que apoyaron a las del Paya hasta hacer retroceder hacia Quito, a todo el ejército realista.

CONSECUENCIAS

En total se contaron 200 muertos patriotas y 140 heridos. Entre los españoles fallecieron 400 y hubo 1.190 heridos. Los revolucionarios capturaron gran cantidad de material bélico.

Al día siguiente, 25 de mayo, Sucre entró en Quito, y las tropas españolas se rindieron. El 16 de junio la provincia de Quito fue anexada a Colombia. El 13 de julio de 1822 Guayaquil también formó parte de Colombia. Esta situación se mantuvo hasta 1830 donde se constituyó la República de Ecuador como estado independiente, formado por Quito, Guayaquil y Cuenca. La batalla de Pichincha posibilitó la liberación de Lima, con las batallas de Junín y Ayacucho.

Día de la Independencia del 24 de mayo

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La Batalla de Pichincha ocurrió el 24 de mayo de 1822, en las faldas del volcán Pichincha, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, cerca de la ciudad de Quito, en el Ecuador actual.
El encuentro, que ocurrió entre Antonio José de Sucre y el ejército realista comandado por Aymerich. La derrota de las fuerzas realistas leales a España condujo a la liberación de Quito y aseguró la independencia de las provincias que pertenecían a la Real Audiencia de Quito, también conocida como la Presidencia de Quito, la jurisdicción administrativa colonial española de la que finalmente emergió la República del Ecuador.

La noche del 23 de mayo inician movimientos las vanguardias libertarias, la una al mando del Crnl. Córdova compuesta por dos cía. del batallón “Magdalena” y del “Trujillo” y la otra al mando del Crnl. Santa Cruz toman la vía Chillogallo-Pucará-Guairapungo-Unguí-Chilibulo-Lomas de la Chilena y San Juan, a eso de las ocho de la mañana del 24 de Mayo de 1.822 llegan a las alturas del Pichincha.
Sucre previniendo la batalla determina que una cía. del batallón “Paya” reconozca las posibles rutas de aproximación realistas mientras que el batallón “Trujillo” espera al enemigo y apoya las labores de “reconocimiento”.
El Mariscal Aymerich conocedor del movimiento libertario, reúne a su estado mayor muy temprano el mismo 24 de Mayo y decide que su ejército marche hacia las faldas del Pichincha “domine las alturas y bata al ejército rebelde”, para muchos entendidos el movimiento de Aymerich fue bastante imprudente a causa de lo escarpado del terreno y el intento de interceptar a su enemigo en semejante altura solo puede ser calificado como un acto heroico o cargado de desesperación al comprender las intenciones del Gral. Sucre.
Hay que señalar que la falda del Pichincha, lugar en donde se desarrolló la batalla, esta a una altura de 3.500 mts. sobre el nivel del mar y, se encuentra rodeada al norte y al este por la Quebrada Cantera, al sur por la Quebrada Santa Lucía y, al oeste por las estribaciones andinas.
Por otra parte la decisión de Aymerich también pudo deberse al alto grado de desconfianza por parte del jefe realista hacia la población civil que comenzaba a aumentar su actividad subversiva a favor del bando libertario, por lo que a su juicio sus tropas no podían presentar batalla en el ejido, sitio en el que ya se encontraban la caballería y centenares de patriotas alzados que atacarían a sus espaldas permitiendo al Gral. Sucre atacar de frente y destruir su fuerza.
A las nueve y media de la mañana las tropas de la cía. “Paya” entran en contacto con la fuerza realista y se “rompe” el fuego, oportunamente llega el batallón “Trujillo” y continúa el combate, no tardan en producirse las primeras bajas de lado y lado.
Sorprendido en un inicio, las fuerzas realistas se reordenan y reinician un furiosos ataque que produce un “boquete” en las líneas patriotas, Sucre previendo esto envía al Crnl. Morales con dos Cías. del “Yaguachi” a detener esta irrupción realista.
Al ver que los españoles continuaban con su embestida, Sucre ordena que las dos Cías. del “Magdalena” a ordenes del Crnl. Córdova ejecuten un movimiento “envolvente” al flanco realista con la finalidad de colocarse detrás de las posiciones enemigas, Córdova dirige a sus huestes, según lo dispuesto por el Gral Sucre, pero un ramal de la Quebrada Cantera impide concluir con la orden por lo que tiene que regresar sobre sus pasos a formar parte del “ala” izquierda de combate.
En tanto el resto de la infantería bajo la dirección del Gral. José Mires, que días antes al enfrentamiento consiguió fugarse de la cárcel de Quito y reunirse con sus huestes, continua su avance.
A eso de las 11 de la mañana las municiones comienzan a escasear entre las filas patriotas por lo que el batallón “Trujillo” comienza a replegarse, ante esta eventualidad el Crnl. irlandés Daniel O Leary, uno de los edecanes del Gral. Sucre, en acción desesperada, apresura el aprovisionamiento de municiones utilizando indígenas cargadores según lo dispuesto por el jefe libertador, pero la retirada se vuelve inminente tanto es así que la caballería de la división peruana también comienza a retirarse.
Al ver esto Sucre ordena al Crnl. Ibarra y al escuadrón de “Dragones del Sur” contener a los escuadrones peruanos y evitar su retiro del campo de batalla, viendo estos acontecimientos los realistas destacan tres cías. del batallón “Aragón”, ubicados en las lomas de El Placer, para ganar altura y flanquear a las fuerzas patriotas de Córdova.
Al medio día llegan las municiones y se vuelve a la lucha, ante el reinicio de las hostilidades, Sucre manda a proteger al batallón “Albión” el flanco derecho del batallón “Alto Magdalena”, que estaba siendo atacado por más de medio batallón realista “Aragón” que trataba, junto a otra unidad realista, cortarlo e interponerse por el flanco izquierdo de la línea sostenida por el batallón “Yaguachi”.
Una vez retiradas las fuerzas peruanas, Sucre se da cuenta que debe reforzar al batallón “Yaguachi” que casi había agotado sus municiones, e imparte esta orden al Gral. Mires que desmonta, desenvaina su espada y toma la dirección del batallón “Paya” con el que carga por el flanco derecho, que con la retirada de los peruanos había quedado descubierto.
Los realistas habían ganado terreno de tal forma que el batallón “Aragón” estaba próximo a coronar la altura y se hallaba parapetado dentro del bosque, en ese instante interviene el batallón patriota “Albión” que había conseguido ubicarse a mayor altura que el batallón realista, lo ataca con todo y lo vence claramente.
Sucre al ver esta acción decide atacar con toda su fuerza disponible, directo, al centro de las huestes españolas rompiendo sus líneas y así alcanzando la victoria tan anhelada.
El triunfo Patriota obliga a los realistas a replegarse hacia el fortín del Panecillo, al ver esto el Gral. Sucre ordena al Crnl. Ibarra perseguir con su caballería al enemigo e impedirles su retirada hacia Pasto, Ibarra los sigue hasta Guayllabamba en donde toma varios prisioneros y termina por desbandar a la infantería realista.
El Crnl. español Tolrá, Comdte. de la caballería peninsular, que se encontraba en el ejido norte de la ciudad, enterado de la derrota, también intenta dirigirse hacia el norte pero se lo impiden “a medias” las fuerzas de los Crnls. Ibarra y Cestáris, finalmente se dispone al Crnl. Córdova dirigirse al norte con una unidad colombiana a fin de detener el avance del batallón “Cataluña”, los derrota y acepta la rendición de 180 soldados realistas miembros de esta milicia hispana.
El resultado final de esta victoria dejo alrededor de 2.000 bajas entre prisioneros, heridos y muertos en ambos bandos, pero es pertinente destacar, tal y como lo hizo el Gral. Sucre, a un personaje que pasó a la historia como héroe nacional: el Tnte. Abdón Calderón de quien el Jefe Supremo del Ejército Libertador, Gral. Antonio José de Sucre escribió: “habiendo recibido consecutivamente cuatro heridas jamás deseo retirarse del combate. Probablemente morirá; pero el Gobierno de la República sabrá compensar a su familia los servicios de este oficial heroico”. De ahí que el Libertador Bolívar ordenó que al ser pronunciado su nombre al “correr lista” en su regimiento sus compañeros repetirían lo siguiente: “Murió gloriosamente en Pichincha, pero vive en nuestro corazones”.
Con este triunfo el Gral. Manuel Antonio López Borrero izó por primera vez en la recoleta de La Merced el tricolor colombiano el mismo 24 de Mayo de 1.822.

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Protagonistas de la Batalla del Pichincha

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Tres láminas que presentan la biografía de los principales protagonistas y personajes de la batalla del Pichincha

José María Córdova

Abdón Calderón

Melchor Aymerich

Andrés Santa Cruz

Juan Lavalle

Diego Ibarra

La estrategia de la Batalla del Pichincha

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Los Uniformes de la Batalla del Pichincha

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Guayaquileños en la Batalla del Pichincha

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1. Mural sobre la Batalla del Pichincha, por Luis Peñaherrera Bermeo, ubicado en Carondelet en Quito.

2. General Antonio Elizalde

3. Coronel Baltazar García

4. Francisco de Paula Lavayen


Si bien está comprobado que el triunfo del 24 de mayo de 1822 lo decidió una falange internacional, la presencia guayaquileña tuvo papel preponderante en la gesta.

No es uno sino que suman muchos los historiadores ecuatorianos -para tampoco ir muy lejos- que de manera objetiva y sin apasionamiento alguno juzgan como determinante el empuje que dieron los líderes de la revolución guayaquileña del 9 de octubre de 1820 a la causa de la definitiva independencia nacional, sellada el memorable 24 de mayo de hace 187 años.

Tal reconocimiento también lo hacen con la presencia de jóvenes oficiales, soldados de menor rango y el pueblo común, quienes animados por el sentimiento patriótico no demoraron en incorporarse y engrosar las filas del ejército libertador, que bajo la inspiración del lema ¡Guayaquil por la Patria! se organizó inmediatamente del triunfal episodio octubrino.

La fervorosa participación de la gente oriunda de esta ciudad no fue efímera y más bien tuvo el sello de la ejemplar constancia. Lo hicieron al formar parte de la División Protectora de Quito y de la falange que, bajo la jefatura y liderazgo del general venezolano Antonio José de Sucre, partió de Samborondón para cumplir la campaña definitiva que liberó a la Presidencia de Quito del colonialismo español.

Presencia testimonial
De 1820 a 1822, en medio de triunfos y reveses, inicialmente en Camino Real, Huachi, Verdeloma, Tanizagua, y más tarde en Cone, otra vez Huachi y Riobamba hasta alcanzar la breñas del Pichincha, no faltaron los guayaquileños que abrazaron las armas y concurrieron fervorosos en búsqueda del destino común que era la emancipación total del territorio patrio.

Así pues, en esa nómina de los vencedores de mayo de 1822, donde constan aguerridos cuencanos, quiteños, riobambeños, manabitas, etcétera, junto con venezolanos, colombianos, peruanos, chilenos, argentinos e ingleses, integrantes de la legión internacional que peleó a órdenes de Sucre, rescatamos nombres conocidos y exaltamos a los anónimos que abonaron el campo de combate, como los del batallón Yaguachi.

Guayaquileños que se lucieron en las faldas del Pichincha fueron Guillermo Bodero y Antonio Elizalde, coroneles Baltazar García y de la Rocha, Carlos Acevedo y Francisco de Paula Lavayen y Muguerza. También subtenientes José López, Manuel Salcedo, Mariano Soto y Antonio Salazar, capitanes Diego Manrique y Fulgencio Rocha, y Agustín Lavayen y Muguerza , Manuel de Lara y Ponce de León y Manuel Avilés Pacheco.

Noble herencia
En Pichincha pelearon no únicamente esos militares, también lo hicieron decenas de soldados guayaquileños contagiados del ideal libertador: guerreros curtidos, unos; bisoños y de incipiente carrera, otros. Incluso los hubo de circunscripciones territoriales que para la época formaban parte de la provincia libre de Guayaquil; ejemplo de ello, el sargento Isidro Pavón Valarezo, de Samborondón.

Muchos de los héroes guayaquileños de Pichincha continuaron con su aporte cívico y militar a la causa emancipadora de la región y colaboraron con Sucre y Bolívar en otras campañas; por esos sus nombres se recogen en Ayacucho, caso de Manuel Salcedo, Antonio Elizalde y Baltazar García.

Otro de los testimonios de la colaboración de nuestra ciudad para la campaña que terminó en Pichincha, es el convenio del 15 de mayo de 1821, suscrito entre la Junta de Gobierno de Guayaquil, representada por José Joaquín de Olmedo, Francisco Roca y Rafael Ximena, y el general Antonio José de Sucre, enviado de Simón Bolívar.

El punto sexto señala: “El gobierno de Colombia, después de las manifestaciones que ha hecho, de aprecio y consideración a los esfuerzos de los hijos de Guayaquil, para romper sus cadenas y elevarse a la libertad y pleno goce de los derechos de la vida civil, reconoce en la provincia y en sus habitantes los más importantes apoyos a la libertad de Quito, y ofrece recompensar sus generosos servicios y a su cooperación a los planes de la República con todas las ventajas que reclama su situación en el Pacífico”.

Valoración
Historiadores versados e idóneos, como Julio Estrada Ycaza, en su documentada obra La lucha de Guayaquil por el Estado de Quito, resaltan entre otras cosas la necesidad de reivindicar la presencia guayaquileña en la Batalla del Pichincha, como ratificación del visionario aporte de la ciudad empeñada en buscar la libertad de sus hermanas provincias de la Serranía para constituir el Estado de Quito.

El historiador Jorge Núñez Sánchez, en la revista de las Fuerzas Armadas de junio de 1999, analiza el episodio del 24 de mayo de 1822 y concluye en tres consideraciones fundamentales: “Segunda.- Que durante la primera etapa de esa campaña (noviembre de 1820 - febrero de 1822) la mayor parte de los combatientes fueron originarios de la antigua provincia de Guayaquil y fue la Costa quien aportó con la mayor cuota de sangre para la independencia quiteña”.

En la “Tercera: Que entre los libertadores de Quito y triunfadores de Pichincha deben figurar, en lo político, el doctor José Joaquín de Olmedo, presidente de la Junta de Gobierno de Guayaquil, y el libertador Simón Bolívar; y en lo militar el entonces general Antonio José de Sucre, más tarde gran mariscal de Ayacucho”.

Guayaquil estuvo en Pichincha y ayudó sin desmayo a Sucre para alcanzar los laureles de la gloria.

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Biografia Coronel Baltazar Garcia

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Patriota y prócer de la independencia nacido en Guayaquil en el año 1799.
Recibió su bautizo de fuego el 8 de febrero de 1816 enfrentando al Alm. Guillermo Brown cuando este se presentó con su escuadra en aguas del golfo de Guayaquil.
Ese día -cuando las autoridades españolas hicieron creer a los guayaquileños que se trataba de una nueva incursión pirata- bajo las órdenes del Crnel. Jacinto Bejarano fue uno de los que cuchillo en mano nadaron hasta abordar la nave de Brown, a quien luego de valerosa lucha rindieron y capturaron. Más tarde, al comprobarse que el comodoro argentino había sido enviado por la Junta de Buenos Aires para promover movimientos revolucionarios en los pueblos de la costa del Pacífico, fue dejado en libertad gracias a las gestiones realizadas por los guayaquileños más prominentes.
Cuatro años más tarde tuvo importante participación en los movimientos militares que llevaron a feliz término la gloriosa Revolución del 9 de Octubre de 1820, cuando la noche previa acompañó al Cap. Luís Urdaneta a la captura del Cuartel Daule y luego, con Francisco de Paula Lavayen intervino también en la toma de la batería Las Cruces, situada al sur de la ciudad.
Más tarde se alistó en el ejército patriota y tomó parte en las batallas de Cone; en el primero y en el segundo Huachi; en la de Riobamba; y finalmente en la del Pichincha con la que se selló de manera definitiva la independencia de nuestra patria. Posteriormente marchó también a luchar por la independencia del Perú, y el 9 de diciembre de 1824 asistió como Ayudante de Campo del Gral. José María Córdova, a la histórica Batalla de Ayacucho con la que se proclamó de manera definitiva la independencia de todos los pueblos de América.
Alcanzó a ver el nacimiento de la República del Ecuador, y retirado a la vida privada, el Crnel. Baltazar García y de la Rocha murió en su ciudad natal, Guayaquil, el 15 de abril de 1833.

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La batalla del Pichincha 24 de Mayo de 1822

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