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La batalla del Pichincha 24 de Mayo de 1822

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La América Hispánica había comenzado a transitar los pasos definitivos hacia su independencia. El virreinato de Nueva Granada había logrado su liberación luego de la batalla de Boyacá, donde Simón Bolívar venció a los realistas, y José de san Martín había hecho lo propio, al liberar Chile, y disponerse a independizar Perú.
En Guayaquil, el 9 de octubre de 1820, se produjo la liberación de esa localidad, que reunió un ejército de casi 2.000 hombres, y en un mes lo puso a disposición de la causa independentista. Triunfaron el 3 de noviembre de 1820, logrando emancipar Cuenca, pero al ser derrotados en
Huachi debieron replegarse.

En el mes de mayo de 1821, el general Antonio José de Sucre, fue enviado por Bolívar, a cargo de la presidencia de la República de Colombia, para ponerse al frente de las fuerzas que comandarían la liberación de la Real Audiencia de Quito. El objetivo de Bolívar era anexar esos te…

Poemas al 10 de Agosto y Quito Luz de América - Primer Grito de Independencia de Ecuador

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Poema Primer Grito de Independencia de Ecuador 10 de agosto 1809


10 de Agosto de 1809

Al amparo del Ande majestuoso,
atrayente se yergue la ciudad
donde un día brotara fervoroso
el grito que alcanzó inmortalidad.

Fue jornada inicial en el glorioso
sendero hacia la cima : Libertad.
Fue destello primero luminoso
rasgando prolongada oscuridad.

Tras heroica contienda, la Victoria,
a cambio de prodigios de bravura
su lauro a los patriotas concedió.

Y Quito. "Luz de América", figura
- paradigma mirificó- en la Historia
con el título honroso que alcanzó.

Luis Espinoza Matínez

Luz de América

Reclinada en las faldas del Pichincha,
recoleta y creyente se hizo historia
desde que en laurel de la victoria
inscribió su palabra no vencida.

En agosto prendió la llama viva
con que la libertad hizo memoria.
Su fama no es fugaz ni transitoria,
sino timbre de reina bien nacida.

Quito,
la mensajera de la altura,
porque dialoga con cerúleas formas,
con mares de ilusión, sueños de albura...

Es la joya serena que fulgura
a la luz de la tarde cadenciosa
y al libre palpitar del alba pura

Francisco Javier Arízaga