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La batalla del Pichincha 24 de Mayo de 1822

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La América Hispánica había comenzado a transitar los pasos definitivos hacia su independencia. El virreinato de Nueva Granada había logrado su liberación luego de la batalla de Boyacá, donde Simón Bolívar venció a los realistas, y José de san Martín había hecho lo propio, al liberar Chile, y disponerse a independizar Perú.
En Guayaquil, el 9 de octubre de 1820, se produjo la liberación de esa localidad, que reunió un ejército de casi 2.000 hombres, y en un mes lo puso a disposición de la causa independentista. Triunfaron el 3 de noviembre de 1820, logrando emancipar Cuenca, pero al ser derrotados en
Huachi debieron replegarse.

En el mes de mayo de 1821, el general Antonio José de Sucre, fue enviado por Bolívar, a cargo de la presidencia de la República de Colombia, para ponerse al frente de las fuerzas que comandarían la liberación de la Real Audiencia de Quito. El objetivo de Bolívar era anexar esos te…

Lámina Masacre Obrera Noviembre de 1922

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La tarde del 15 de noviembre de 1922, las balas y los cuchillos de las bayonetas acallaron el justo reclamo de trabajadores y obreros que desfilaban por las calles del sector céntrico del Puerto, en las que al paso de las horas caerían hombres, mujeres e incluso niños, víctimas de una repudiable carnicería.

Entre los antecedentes que llevaron al sacrificio a gente inocente que integraba gremios y asociaciones de obreros constaron las repercusiones en el territorio ecuatoriano de la deteriorada economía mundial de aquella época, que ensombreció aún más el panorama del país por la demora del gobierno de José Luis Tamayo para atenuar la falta de trabajo y de circulante, el alza incontrolada del tipo de cambio, etcétera.

Así, la desesperante situación originó el clamor popular por urgentes cambios que, al igual que la clase trabajadora, tenían la excitativa de la prensa por la revisión también de horas de trabajo, mejoramiento de salarios y más beneficios.

Varios sindicatos optaron por medidas de hecho y entonces la situación empeoró en los primeros días de noviembre de 1922.

No surtió efecto el ánimo conciliatorio de varios dirigentes laborales y las cosas tomaron otro rumbo con la urbe a oscuras, sus mercados desabastecidos, en tanto las manifestaciones se repetían. Ocurrió entonces que en la ingrata fecha de 1922, los jefes militares no actuaron con tino y dispusieron órdenes extremas para recuperar la tranquilidad, que se perdió por la actitud gubernativa.

Un confuso incidente que pudo controlarse fue el que sirvió para que la bárbara represión se generalizara. En su afán de encontrar medios de defensa, el pueblo se vio obligado a buscarla en almacenes y tiendas, sin saber que muchos malandrines aprovechaban la confusión para cometer desafueros. Todo se entendió como asalto a la propiedad privada y los uniformados no demoraron en actuar con mayor furia.

Apostadas en sitios estratégicos, las fuerzas del orden dispararon contra la muchedumbre. Las centenas de cadáveres fueron hacinadas en fosas comunes en el cementerio general y otras lanzadas a las aguas del río Guayas. La matanza de 1922 fue el bautismo de sangre del obrerismo ecuatoriano, como lo sostuvo el jurista y educador Jorge Manzano Escalante. En cambio, Joaquín Gallegos Lara y Alfredo Pareja Diezcanseco en sus obras hacen referencia a la memorable jornada.

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